coliving o homesharing

Coliving vs. Homesharing: lo que te venden y lo que de verdad importa

Compartir hogar a partir de los 50 años es otra cosa

Nos quieren convencer de que la palabra coliving es la última genialidad urbana. Te lo pintan bonito: azoteas con césped artificial, cocinas comunitarias tan brillantes que parecen un quirófano, neveras con código QR para que nadie se coma tu hummus. Y, por supuesto, un manual de bienvenida lleno de palabras como community, networking y mindset.

En la práctica, el coliving es eso: un marketing inmobiliario con moqueta y un eslogan en inglés. La promesa de una “comunidad” que dura lo mismo que el contrato de alquiler. Un envoltorio moderno para lo de siempre: gente pagando demasiado por un cuarto minúsculo, a cambio de unas zonas comunes con mucho postureo y poco calor humano.

A fin de cuentas, el coliving orbita siempre alrededor del trabajo. Pisos pensados para profesionales de paso, donde la sala común se parece más a un coworking que a un salón. El hogar se convierte en una oficina con cama, y el resultado es que todo gira en torno a producir, mientras se pierden las conexiones humanas que de verdad sostienen una vida plena.

Por qué compartir hogar puede ayudar a mejorar tu vida

En Silverce hablamos de otra cosa: compartir hogar o homesharing, si te van los anglicismos, y que no es un “concepto”, sino una forma de vida. Aquí no se trata de quién diseñó el sofá de la sala común, sino de con quién lo compartes. Lo importante no es la estética de la encimera de cuarzo, sino con quién compartes el café de la mañana. No se trata de un “espacio común”, sino de sobremesas largas, silencios cómodos y alguien que te pregunta cómo te fue el día y escucha la respuesta. De saber que alguien te espera en casa y que no eres invisible en tu propio salón.

Nuestra misión es clara: mejorar la vida del colectivo de mayores de 50 años, un grupo que muchas veces queda fuera del radar de las promesas “modernas” del mercado. Personas que pueden necesitar acceso a una vivienda asequible, sí, pero que sobre todo buscan lo que todos necesitamos: dignidad y compañía.

Porque lo que proponemos no es solo compartir un techo: es compartir vida. Es encontrar a alguien afín que te recuerde que no estás solo, que todavía hay proyectos, risas y conversaciones por delante. Y hacerlo de una manera accesible, segura y humana.

La diferencia es abismal:
👉 El coliving es marketing con columpios de diseño en la azotea e individuos que comparten zonas comunes pero no un buenos días.
👉 El homesharing es vida compartida, compañía real y redes de apoyo que no caducan al final del mes.

Y sí, en Silverce no tenemos “community managers” que te obliguen a hacer yoga en grupo a las siete de la mañana (aunque si te apetece, adelante). Lo que sí tenemos son personas afines, con intereses, afinidades y ganas de compartir hogar de verdad. Todo ello con perfiles verificados, filtros de seguridad y un algoritmo que no vende humo, sino convivencia posible.

Porque, seamos sinceros: la soledad no se combate con hashtags, ni con fotos de revista, ni con discursos neoliberales en inglés. La soledad se combate con presencia, con conversación, con risas inesperadas y también con silencios tranquilos.

En Silverce creemos en eso.
Un hogar compartido no es un eslogan, es un lugar donde sumas y no restas.

🧡 Tú eliges con quién, cómo y cuándo.